Costocondritis: qué es y cómo diferenciarla de un infarto

No siempre un dolor en el pecho tiene que deberse a un infarto. Existe muchas otras causas detrás de este dolor como puede ser una neumonía, problemas digestivos, ansiedad, problemas musculares o de tejidos, entre otros. 

Dentro de ese último grupo es donde se encuentra la costocondritis: una inflamación en uno de los cartílagos que conectan la costilla con el esternón (hueso del pecho).

Los cartílagos situados en esta zona del cuerpo son los encargados de aportar movilidad a la caja torácica mientras respiramos. Si debido a un periodo de tos intensa, una infección en la articulación, artritis, un tumor o tras realizar un esfuerzo físico importante estos cartílagos se inflaman, podemos sentir un fuerte dolor al movernos.

La costocondritis suele no tener causa aparente. El tratamiento se centra en aliviar el dolor mientras esperas que la enfermedad mejore por sí sola, lo cual puede tardar varias semanas o más.

¿Cuál es la diferencia con un infarto?

Una de las cosas más importantes que debemos saber es a diferenciar el dolor de la pared torácica y del provocado por un infarto.

Dolor de pecho no es sinónimo de infarto. Estas son algunas de las diferencias.

El dolor provocado por un ataque al corazón no solo se experimenta en el pecho, también se extiende por los brazos, principalmente el izquierdo, y el cuello, provocando, también, una sensación de opresión en la zona del pecho.

El dolor del esternón, por su parte, no se extiende más allá de la zona reducida del pecho. Además, ese dolor se intensifica con el movimiento. La prueba es que si se ejerce presión sobre el tórax o el esternón y se experimenta un dolor más intenso, no se está sufriendo un infarto.

Es importante consultar a un médico si tiene dudas y la molestia persiste

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